Todo empezó cuando la noche del sábado, reventados de kms por la ruta que discurrÃa por el Norte de Guadalajara y los Pueblos Negros, llegamos al comedor del albergue más tarde que pronto. Allà las "esforzadas" cocineras nos habÃan preparado unas migas de corteza de pan, con ajos y chorizo, la mar de digestivas especialmente en dicha coyuntura, ya que dormÃamos todos en la misma habitación. Con la prudencia que nos caracteriza, nos hinchamos a comer de la hoya. Y como era tarde y llevábamos la totalidad del dÃa dando pingos, recién comidos nos fuimos a la habitación del albergue. Los 12. Menores, mayores, medianos y demás gente seria y formal.
Como hacÃa fresco y más de uno somos chicarrones del Norte frustrados, le comentaba a Javi que podÃamos salir a echar un ojo por la zona del rÃo a bajar un poco lo que llevábamos dentro... y como Javi no es nadie sin Emilio, yo no se dormir en grupo si no está mi Carlos, y David no se iba a quedar solo... nos dispusimos a salir todos "A la Cantera".
- ¿A la Canteraaaaa!!!??? ¿Qué es eso de la Canteraa? - Claro, quien conozca a Úrsula comprenderá que si no le cuadra algo te va a exprimir hasta que se lo saques. Le explicamos como pudimos Javi y yo lo que era la Cantera, y por fin nos dejó salir, eso sÃ, con las ganas de ver lo que hacÃamos se quedó con medio cuerpo dentro de la habitación y el otro fuera, por la ventana, profiriendo preguntas a gritos todo el rato que estuvimos fuera de la habitación, junto con Eric, que se lo pasó bomba también espiándonos de lejos. Hasta Fernando, encamado y mareado, dicen que no pudo parar de reÃr, entre lo que se escuchaba de fuera y los berridos de la Úrsula de Copón.
La Cantera:
Lo mezclamos todo: Las migas, los ajos, el choriso, la hinchazón, el cachondeo del foro, el culo de Emilio, las horas de la noche... e igual entendemos algo de lo que allà se vio y escuchó bajo la alameda. Apenas salir los cinco de la habitación, Emilio cogió una moto y salió disparado hacia los servicios comunes del albergue, en edificio anexo. DebÃa ser una moto de cross con el escape libre, por los saltos que se le veÃan dar mientras se perdÃa en la oscuridad. Asà se habÃa roto cualquier hielo que pudiera haber en la noche Huermecense.
El resto, llegamos a la cantera, donde los ojos extraños -y extrañados- de los que pasaban para retirarse a dormir -o intentarlo- fruncÃan el ceño en gesto surrealista: Un tÃo moreno con el pelo rizado, sentado en un Golf con las patas parriba, sujetaba un mechero junto al culo en posición forzada, mientras nos comentaba que una vez se quemó el flequillo haciendo lo mismo. Otro se doblaba por la mitad viendo el percal. El de más allá, pelirrojo y con el pelo por la cintura movida por todo aquel viento, aliñaba la escena con latas de cerveza por doquier. El que más el que menos contribuÃa prendiendo barrenos para avanzar con las obras de desmonte. El motorista volvÃa de los retretes en la misma moto y con los mismo acelerones con que se fue. Y a lo lejos, Úrsula -que a veces parece salida de la peli del resplandor- gritaba no se qué de un Yosua y que volviéramos, entre otras muchas cosas que le preguntaba Eric:
- ¿Pero se puede saber qué haceis en la Cantera?
- Una quedada
- ¿Con walkis y todo?
- Claaaaaro, es que no los oyes?
- ¿Y en qué canal estais?
La respuesta era inevitable: - EN EL P2 !!!
A la mañana siguiente, en el desayuno, solo se escuchaban chismes de no se qué grupo que de noche andubo gritando, pegando tiros y profiriendo cosas extrañas hasta no se qué horas... que no los habÃan dejado dormir... bla bla bla... ya sabeis, cuando la gente se pone a hablar...
Yo solo se que acaba de nacer un canal que va a ser común a todas las noches de las futuras quedadas... en La Cantera.






















































