Tras dejar el coche junto a un puente "haciendo aguas" nunca mejor dicho, la ruta empezaba en esta cancela.
La primera parte trascurría por una vereda visible, que no señalizada, y unh poco erosionada, pero fácil de seguir, en todo momento paralela al arroyo de María
El "tramo visible de vereda" terminaba en estas pozas, que ya visitaré en verano visto lo visto...
Y en este punto, en que al arroyo se le junta otro de la izquierda con la mitad de cauce, pero al menos ambos con agua a pesar del seco otoño, la guía aseguraba que habia que girar ascendiendo por el segundo de los arroyos, permaneciendo siempre a la izquierda de su cauce. Y allá que voy... troncos caídos, ladera muy erosionada, pedregales, ramas, matorrales... ni rastro de la vereda.
Entre zarzas, resbalones por la humedad (todo eran ramas caídas y al estar empapadas resbalaban como el hielo) y alguna que otra pares de piedras que había que escalar literalmente, he ido subiendo la ladera hasta que me he convencido una vez más de que allí, por mucha altura que ganase, no iba a vislumbrar ninguna vereda.
estos casi 100 mt de desnivel hasta la parte en la que daba el sol me los he subido a 4 patas...
Ya casi arriba...
Un premio al menos, una cabrilla montesa que pasaba por allí
... y las vistas de semejante desnivel
Quizás lo más destacable de esta ruta la cascadilla que hay en medio.
Creo que la próxima que haga de alpina, será tras asegurarme de que hay vereda o camino por ella... porque vaya peligro que tiene esta guía...
























































