Hola a tod@s.
Lo primero presentarme: soy Raimundo, de Albacete, lamento decir que calzo 46 primaveras y desde julio de 2011 tengo un Santa Fe manual de 7 plazas Style.
Lo primero felicitaros por este magnífico foro que llevo siguiendo desde hace unos meses. No soy mucho de estas cosas, pero he podido comprobar el buen ambiente que hay por aquí y, sobre todo, que no está bien aprovecharme de vuestras experiencias y conocimientos y disponer de toda la información que ofrecéis, sin colaborar en lo posible o sin al menos agradecéroslo.
Y ya, para quien quiera saber más de mi historia os diré que siempre había renegado de los monovolúmenes, SUV, 4x4 y demás ralea, que para mi eran fregonetas. Mi historial automovilístico es el siguiente:
1986 SEAT 124 de 1973, me costó 450 € (75.000 pelas), más 210 € (35.000) del seguro. Era lo máximo que podía pagar. Su final llegó en la Avenida del Puerto de Valencia, entonces yo estudiaba allí: se le rompió una rótula de la dirección y me estampé contra la mediana. Sin lesiones, iba despacito. Hasta de estudiante era prudente. El cuenta decía que llevaba 200.000 km cuando lo compré y yo le hice otros 50.000 km. Terminó en el desguace de la Malvarrosa.
1988 Chrysler 180 de 1977. Gratis, me lo traspasó mi padre. Llevaba un motor diesel Barreiros de 1.600 cc, pesaba 2.200 kilos y no tenía dirección asistida ¡Se me pusieron los brazos como los de Schwarzenegger!. Reventó subiendo el “puerto” que hay saliendo de Murcia hacia Molina de Segura (altitud 110 metros). Mi padre se empeñó en arreglarlo y lo consiguió: le buscó otro motor, también Barreiros, y lo consiguió colocar, nunca me dijo por cuánto (se quedó con la pasta). El cuenta decía que llevaba 350.000 km cuando “me lo regaló” y yo le hice otros 50.000 km
1990 (24 de septiembre) Renault 21 DX ¡Nuevo!. Era la caña: plateadito, 88 cv de gasoil, ABS, la radio se oía, las ventanas abrían y cerraban y, sobre todo ¡el volante giraba con un solo dedo!. Le hice 200.000 km y lo dejé en el concesionario en perfectas condiciones cuando me compré el siguiente, con lágrimas en los ojos. Ese coche siempre será parte de mi vida.
2000 (15 de marzo) Rover 75, también nuevo (una pasta). 2.0 diesel 116 cv. Preciosísimo y con más extras que una película de romanos. Blanco inglés (tirando a crema), volante y pomo de madera, equipo Harman Kardon, cromados en retrovisores y manetas… todo lo que tenían para ponerle. Era bajo, elegante, gastaba poco y en las bodas lucía más que la novia. Le hice 230.000 km. Murió en el empalme de la CM-413 con la carretera que baja a Molinicos (Albacete): le reventó la transmisión. Lo bajamos al mecánico del pueblo, un gran mecánico y amigo, estuvimos buscando una transmisión (de desguace, Rover había desaparecido en 2005), nos llegaron a pedir hasta 3.000 €. Conclusión: otra vez con lágrimas en los ojos vi como lo cargaban para llevarlo al desguace.
2011 abril. Un gran amigo de Molinicos me prestó un Jeep Cherokee para salir del paso. A mí me daba miedo hasta subirme a la fregoneta, no fuera a ser que me comiera. El bicho es de 1999, diesel 3.0, 140 cv, automático. En carraco va de maravilla, por cierto, está en venta, pero me avisó de que estuviera pendiente del nivel de gasoil (je, je). Tenía razón. En 3 meses (abusé de su amistad), le hice casi 10.000 km y el consumo medio me salió a 16,6 litros de nada…
2011 entre abril y julio. ¡Desgracia la mía! Mi querida esposa quedó encantada con la fregoneta, lo malo es que tenía razón. Era una cosa así lo que necesitábamos: tenemos tres hijos, la novia de mi hijo mayor, 12 sobrinos y, a ojo, 1.278 amig@s de los hijos. También tenemos una casa en Molinicos a la que se llega por un camino de tierra, con una pendiente de más del 20% y que en invierno tiene la fea costumbre de estar nevado. Muchas veces habíamos salido de Albacete y después de 120 km tuvimos que darnos la vuelta porque el Rover decía que por ahí, no subía. El Cherokee hacía el camino como si fuese por la A-3.
De manera que asumiendo quién manda en casa, me puse a buscar una fregoneta de 7 plazas y tracción a las 4 ruedas que el bolsillo pudiera asumir, ya que era imprescindible para la familia (si no se tiene en cuenta que el 95% de los kilómetros los hago yo solo y normalmente por autovía).
Al principio miré el C-crosser/4007/Outlander y el Qashqai+2 (me parecían más coche y menos camión de reparto), pero después de visitar los concesionarios no coló: la señora decía que eran pequeños, que en las plazas de atrás no cabía ni un alfiler y ¡que les faltaba potencia!. Sí, señoras y señores, tenía bien estudiado el tema. A mí también me decepcionaron a base de bien.
Siguiente escalón: Captiva y Santa Fe. ¡Ahora sí! Esto es lo que necesitamos. Yo estaba más por el Captiva (era 3.000 € más bonito, quiero decir, barato), pero la señora quedó fascinada por los 197 cv del Santy (y por su morrito, y por los asientos y...). Por mi cuenta había llegado a vuestro foro y a otros y yo también estaba convencido de que el Santa Fe era otro nivel. Una vez probados no cabía lugar a dudas.
De manera que aquí me tenéis, orgulloso y convencido propietario de una fregoneta. La he comprado en Azaña (nuevo concesionario de Hyundai en Albacete), me la dejaron en 33.500 €, que con la reducción del impuesto de matriculación por familia numerosa y la desgravación del 50% de IVA que nos deja Hacienda a los arquitectos, se quedaron en 29.500 € a sacar del bolsillo.
Otros datos:
Motero desde que llevaba pañales. Ahora mi parque lo forman: la niña de mis ojos, una Vespa 50 de 1965 (la matricularon 3 días antes de nacer yo) que es mi vehículo ordinario para moverme en Albacete ciudad, una Ossa Explorer 350, parada desde que sufrí una lesión de rodilla que me impide arrancarla (juventud, divino tesoro) y una Suzuki 250 TU-X, con la que disfruto de las espectaculares carreteras de la Sierra del Segura, que para muchos de vosotros no son desconocidas.
Curiosidad: no me han puesto una multa en mi vida, ni de aparcamiento.
Lo primero presentarme: soy Raimundo, de Albacete, lamento decir que calzo 46 primaveras y desde julio de 2011 tengo un Santa Fe manual de 7 plazas Style.
Lo primero felicitaros por este magnífico foro que llevo siguiendo desde hace unos meses. No soy mucho de estas cosas, pero he podido comprobar el buen ambiente que hay por aquí y, sobre todo, que no está bien aprovecharme de vuestras experiencias y conocimientos y disponer de toda la información que ofrecéis, sin colaborar en lo posible o sin al menos agradecéroslo.
Y ya, para quien quiera saber más de mi historia os diré que siempre había renegado de los monovolúmenes, SUV, 4x4 y demás ralea, que para mi eran fregonetas. Mi historial automovilístico es el siguiente:
1986 SEAT 124 de 1973, me costó 450 € (75.000 pelas), más 210 € (35.000) del seguro. Era lo máximo que podía pagar. Su final llegó en la Avenida del Puerto de Valencia, entonces yo estudiaba allí: se le rompió una rótula de la dirección y me estampé contra la mediana. Sin lesiones, iba despacito. Hasta de estudiante era prudente. El cuenta decía que llevaba 200.000 km cuando lo compré y yo le hice otros 50.000 km. Terminó en el desguace de la Malvarrosa.
1988 Chrysler 180 de 1977. Gratis, me lo traspasó mi padre. Llevaba un motor diesel Barreiros de 1.600 cc, pesaba 2.200 kilos y no tenía dirección asistida ¡Se me pusieron los brazos como los de Schwarzenegger!. Reventó subiendo el “puerto” que hay saliendo de Murcia hacia Molina de Segura (altitud 110 metros). Mi padre se empeñó en arreglarlo y lo consiguió: le buscó otro motor, también Barreiros, y lo consiguió colocar, nunca me dijo por cuánto (se quedó con la pasta). El cuenta decía que llevaba 350.000 km cuando “me lo regaló” y yo le hice otros 50.000 km
1990 (24 de septiembre) Renault 21 DX ¡Nuevo!. Era la caña: plateadito, 88 cv de gasoil, ABS, la radio se oía, las ventanas abrían y cerraban y, sobre todo ¡el volante giraba con un solo dedo!. Le hice 200.000 km y lo dejé en el concesionario en perfectas condiciones cuando me compré el siguiente, con lágrimas en los ojos. Ese coche siempre será parte de mi vida.
2000 (15 de marzo) Rover 75, también nuevo (una pasta). 2.0 diesel 116 cv. Preciosísimo y con más extras que una película de romanos. Blanco inglés (tirando a crema), volante y pomo de madera, equipo Harman Kardon, cromados en retrovisores y manetas… todo lo que tenían para ponerle. Era bajo, elegante, gastaba poco y en las bodas lucía más que la novia. Le hice 230.000 km. Murió en el empalme de la CM-413 con la carretera que baja a Molinicos (Albacete): le reventó la transmisión. Lo bajamos al mecánico del pueblo, un gran mecánico y amigo, estuvimos buscando una transmisión (de desguace, Rover había desaparecido en 2005), nos llegaron a pedir hasta 3.000 €. Conclusión: otra vez con lágrimas en los ojos vi como lo cargaban para llevarlo al desguace.
2011 abril. Un gran amigo de Molinicos me prestó un Jeep Cherokee para salir del paso. A mí me daba miedo hasta subirme a la fregoneta, no fuera a ser que me comiera. El bicho es de 1999, diesel 3.0, 140 cv, automático. En carraco va de maravilla, por cierto, está en venta, pero me avisó de que estuviera pendiente del nivel de gasoil (je, je). Tenía razón. En 3 meses (abusé de su amistad), le hice casi 10.000 km y el consumo medio me salió a 16,6 litros de nada…
2011 entre abril y julio. ¡Desgracia la mía! Mi querida esposa quedó encantada con la fregoneta, lo malo es que tenía razón. Era una cosa así lo que necesitábamos: tenemos tres hijos, la novia de mi hijo mayor, 12 sobrinos y, a ojo, 1.278 amig@s de los hijos. También tenemos una casa en Molinicos a la que se llega por un camino de tierra, con una pendiente de más del 20% y que en invierno tiene la fea costumbre de estar nevado. Muchas veces habíamos salido de Albacete y después de 120 km tuvimos que darnos la vuelta porque el Rover decía que por ahí, no subía. El Cherokee hacía el camino como si fuese por la A-3.
De manera que asumiendo quién manda en casa, me puse a buscar una fregoneta de 7 plazas y tracción a las 4 ruedas que el bolsillo pudiera asumir, ya que era imprescindible para la familia (si no se tiene en cuenta que el 95% de los kilómetros los hago yo solo y normalmente por autovía).
Al principio miré el C-crosser/4007/Outlander y el Qashqai+2 (me parecían más coche y menos camión de reparto), pero después de visitar los concesionarios no coló: la señora decía que eran pequeños, que en las plazas de atrás no cabía ni un alfiler y ¡que les faltaba potencia!. Sí, señoras y señores, tenía bien estudiado el tema. A mí también me decepcionaron a base de bien.
Siguiente escalón: Captiva y Santa Fe. ¡Ahora sí! Esto es lo que necesitamos. Yo estaba más por el Captiva (era 3.000 € más bonito, quiero decir, barato), pero la señora quedó fascinada por los 197 cv del Santy (y por su morrito, y por los asientos y...). Por mi cuenta había llegado a vuestro foro y a otros y yo también estaba convencido de que el Santa Fe era otro nivel. Una vez probados no cabía lugar a dudas.
De manera que aquí me tenéis, orgulloso y convencido propietario de una fregoneta. La he comprado en Azaña (nuevo concesionario de Hyundai en Albacete), me la dejaron en 33.500 €, que con la reducción del impuesto de matriculación por familia numerosa y la desgravación del 50% de IVA que nos deja Hacienda a los arquitectos, se quedaron en 29.500 € a sacar del bolsillo.
Otros datos:
Motero desde que llevaba pañales. Ahora mi parque lo forman: la niña de mis ojos, una Vespa 50 de 1965 (la matricularon 3 días antes de nacer yo) que es mi vehículo ordinario para moverme en Albacete ciudad, una Ossa Explorer 350, parada desde que sufrí una lesión de rodilla que me impide arrancarla (juventud, divino tesoro) y una Suzuki 250 TU-X, con la que disfruto de las espectaculares carreteras de la Sierra del Segura, que para muchos de vosotros no son desconocidas.
Curiosidad: no me han puesto una multa en mi vida, ni de aparcamiento.

























































